Manecillas, Capítulo 8

  08 Whitney se sentía culpable. La madre de Clark estaba en el hospital, y aún así su mente le daba vueltas al aparente rechazo que había s...

10/03/25

Manecillas, Capítulo 16

16

Whitney sintió una ola de nostalgia en cuanto pisó pie en la casa Kent. A veces, Clark no lo llevaba a casa luego de ir a sus terapias. Primero había una parada de una o dos horas en la granja Kent y mataban el rato escuchando música o conversando sobre alguna serie en televisión. Eran recuerdos que entonces parecían joyas preciadas, pero ahora eran agujas que se clavaban a su piel, y entre más intentaba quitarselas, más dolían.


Por fortuna Clark no estaba cuando fue a visitar a Lana. Lo que estaba pasando con Emily la había afectado lo suficiente como para quedarse unos días con los Kent, así que por primera vez en mucho tiempo Whitney pisaba pie en la granja. El sonido de las llantas contra la gravilla lo transportó a momentos más dulces.


Fue recibido por Lana, que en ese momento estaba sola.


—Si quieres puedo regresar en otro momento —dijo Whitney, en aras de evitar alguna situación que pudiera malinterpretarse.


—Está bien, pasa.


Mientras tomaban té en la sala, Lana le contó los hallazgos que había hecho con Clark. Él había visitado la tumba de Emily y comprobó que su cuerpo seguía allí; en el mismo cementerio vio a la niña y descubrió que no aparecía de un lado a otro misteriosamente, se trataba de una ilusión ya que Emily era muy rápida.


Y la noche anterior ambos habían visitado la casa Dinsmore, donde encontraron un laboratorio secreto con varios clones de Emily, lo que sugería que la niña que Lana había visto en realidad era una mutación genética, una creación sintética. Cuando la policía fue a inspeccionar el terreno, el laboratorio ya no estaba.


—No sé si me hace sentir mejor o peor —Lana dijo mientras se frotaba las manos—. Ella debe estar tan confundida.


Lana se puso una mano en la boca, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Whitney puso una mano en su hombro, pero una voz lo hizo retirarla de la impresión.


—¿Quién está confundida? 


Lana se levantó del sofá de un salto, y empezó a retroceder. Whitney se puso de pie con lentitud, en parte por su pierna, en parte porque le parecía ver un espejismo.


Frente a ellos estaba la falsa Emily, pero tenía el mismo rostro, la misma ropa, incluso el mismo peinado de la niña que posaba junto a Lana en las tantas fotos que estaban guardadas en la casa de Nell. La niña dio un paso al frente, conejito de peluche en mano, y al estar más cerca reveló la única diferencia con su contraparte de hace seis años, una sutil pero importante. Sus ojos parecían carecer de luz, como si la chispa humana estuviera ausente en ella y la envolviera en un aura tétrica.


—Emily, hola —Lana consiguió lograr sonreír pese a que el resto de su cuerpo parecía a punto de desmoronarse. 


—Vamos a jugar al río —dijo la niña con una amplia sonrisa.


—Eso no es una muy buena idea —Lana siguió con su tono de voz dulce.


—¡Vamos! ¡Si no lo haces voy a llegar antes que tú!


Y la niña se desvaneció como un borrón. Lana corrió tras ella mientras gritaba su nombre al punto en que parecía que su garganta se fuera a desgarrar, sin que Whitney pudiera alcanzarla. Su pierna se acalambró ante el repentino movimiento que hizo para correr, por lo que tuvo que ir tras de Lana corriendo, pero a ese paso no podría salvarla si algo pasaba; eso si para empezar la alcanzaba.


Sacó su celular del bolsillo y tecleó el primer número que le llegó a la mente. Él siempre estaba allí para salvar el día, en especial si se trataba de Lana. Esperaba que esta vez no fuera diferente.


Por suerte. esta vez su llamada fue contestada.


—Clark —ni siquiera esperó una respuesta—. Lana fue tras de Emily, al río, ¿sabes dónde está?


—Sí, llegaré en un momento —y Clark colgó.


Whitney salió de la casa de todos modos. No podía quedarse en la granja y esperar. Además, si Clark estaba muy lejos, tal vez no llegaría a tiempo. Whitney tenía que hacer algo.


Conforme caminaba, su calambre se calmaba, más rápido de lo que hubiera esperado. Su recuperación estaba casi completa. Tal vez podría volver al ejército después de todo. Pero no sabía si era lo que de verdad quería. Estaba haciendo lo posible por sentir que de nuevo pertenecía a Smallville, que allí era donde debía estar. Tal vez si lo intentaba por más tiempo, eventualmente podría llamarlo “hogar” de nuevo.


Pese a su mejora, tardó más de cuarenta minutos en llegar al río. Su frente escurría de sudor, tenía la respiración entrecortada, y su cuerpo se alentaba con cada paso, pero quería sentirse útil, puede que Clark necesitara con el plan que tenía para salvar a Lana. 


El sonido del torrente acuoso le indicó que ya estaba a pasos del río. Siguió caminando mientras sus zapatos se hundían en el fango, pero se detuvo en seco cuando quedó en claro que presencia no era requerida.


Sobre una roca extensa, Clark y Lana estaban sentados. Lana tenía el cabello mojado y la ropa húmeda, pero tenía la chaqueta de Clark puesta; sonreía mientras se apoyaba en Clark, quien le acariciaba el cabello con lentitud, como si quisiera saborear ese momento.


Whitney inició el camino de vuelta. No tenía nada que hacer allí.



Lana y Clark le contaron la historia al resto de los chicos en el talón. Emily había escapado y no la habían visto desde ese día en el río. Antes de hacerlo, había empujado a Lana al río, pero Clark la salvó. Pete reaccionaba a cada detalle susurrando “wow” e “increíble” mientras tomaba su café sin dejar de mirar a la pareja narradora. Sólo hasta entonces Whitney pensó en un detalle interesante de lo que había pasado.

—Qué curioso —Whitney dijo casual—. Que llegaras tan pronto con Lana. Te dije dónde estaba y llegaste en quince minutos, ¿no?


Clark le dirigió una mirada indescifrable, pero luego se relajó.


—Seguía investigando sobre lo que había pasado con Emily, así que fuí cerca del río para buscar pistas.


—Claro —Chloe dijo con sarcasmo un gesto arisco que Lana y Clark parecieron no notar. Whitney la acompañaba en sentimiento pero tenía la prudencia de no mostrarlo.


—Ya tengo que irme —Clark se puso de pie—. Tengo que ir a medirme trajes en casa de Lex.


—¿No te puedes quedarte un rato más? —Lana le dijo con ojos suplicantes.


—La boda es pronto, será mejor que me apegue al calendario de Lex.


Con tantas cosas confusas pasando en su vida, Whitney había olvidado que Lex estaba por casarse. Ilusamente, hubo un punto en el que fantaseó con ser el acompañante de Clark. 


Lana lo miró resignada, y luego se despidió, tomándose su tiempo para separarse de su abrazo. Chloe hizo lo propio y se despidió con ojos incómodos.


—Entonces, ¿tú y Clark? —Whitney le dijo a Lana una vez que se quedaron solos.


—No tenemos que hablar de eso —Lana se puso a revolver su café.


—No me molesta —Whitney dijo, ya acostumbrado a mentir—. Entonces, ¿van en serio?


—Eso creo —Lana se acomodó una mecha de cabello detrás de la oreja mientras sonreía como una niña pequeña—. Aunque no sé si es el momento, me preocupa cómo lo tomará Chloe. Y también estás tú —Lana dijo con voz nerviosa—. Desde que llegaste se han llevado muy bien, no quiero arruinar su amistad. Entiendo si te incomoda que salgamos.


—No te preocupes por mí y Clark —le dijo Whitney con voz confiada. Después de todo, ya no había una amistad que arruinar si los últimos días servían como prueba.


Lana se acercó más a Whitney y entrecerró los ojos, para luego decir con voz más seria.


—¿Estás seguro?


Whitney hizo todo su esfuerzo por no desviar la mirada. La perspectiva de Clark y Lana en una relación oficial le estaba cavando un agujero negro en el corazón. Aún así, todavía pudo hacer acopio de la poca fuerza de voluntad que le quedaba y dijo la única en su cabeza que era cierta.


—Sólo quiero que ambos sean felices.



Cuando llegó a casa, había recibido un correo electrónico. Era de parte de Brent Parker, uno de sus antiguos compañeros de futbol en la preparatoria de Smallville.


¡Hola Whit!


¿Qué tal te ha ido con los Marins? No sé cuando vayas a contestar este mensaje, debes estar muy ocupado salvando el mundo, pero de todos modos quería saludarte. Siempre supe que ibas a llegar lejos, siempre fuiste muy determinado, en especial cuando se trataba de los partidos de fútbol. Y mírate ahora, estás en las verdaderas grandes ligas.

Yo estoy tratando de sobrevivir el primer semestre. Sólo mantendré mi beca de fútbol si tengo un promedio mínimo de ocho así que tengo que darlo todo, o al menos aguantar un poco más. Hay un reclutador buscando nuevos miembros para los Tiburones de Smallville, y el entrenador dice que estoy en la lista de los candidatos, así que no se te suba a la cabeza lo de ser militar, porque pronto yo también estaré en las grandes ligas.


Brent.


Whitney miró la laptop por varios minutos. Mientras releyera el correo, podría seguir fantaseando que esa de verdad era su vida. Que en un año se reuniría con sus amigos a presumir de sus medallas militares mientras el resto hablaba de lo bien que también les había ido en su vida. 


Cabía la posibilidad de que sus sentimientos por Clark no fueran más que un error; un bache vergonzoso del que se reiría años más tarde. Cuando menos se diera cuenta, Smallville sería nada más que un sueño.


Aún no era tarde para encaminar su vida a donde en realidad debía dirigirse.